Ifigenia
Recuerdo que mi relación con el licenciado Echeverría fue muy fraternal porque los dos considerábamos que habíamos ido a la misma preparatoria, luego a la Universidad Nacional Autónoma de México, aunque a diferentes facultades. Sin embargo, fuimos a la universidad con los mismos problemas.
Adriana
¿Fueron contemporáneos?
Ifigenia
Fuimos contemporáneos, sí. A mí me tocó ser de la misma generación de estudios que él, aunque era más joven.
Adriana
¿colaboraste con el licenciado Echeverria?
Ifigenia
No me llamó para que estuviera en su gabinete, sino me llamó para que fuera miembro de un grupo que él tenía de gente con la que platicaba, y bueno, consultaba, pero en forma más amistosa, en forma más bien de compañeros.
Ifigenia
En los tiempos del licenciado Echeverría yo no fui asesora directa de él, no. Yo trabajaba en el gobierno, y en ese sentido yo tenía obligación como funcionaria pública de apoyar porque entonces todos nos considerábamos que formábamos parte del mismo equipo, no necesitábamos ninguna compensación. Bueno, cuando menos yo así lo sentía, ni compensación, ni ningún nombramiento extra para ser una asesora en especial de él. Y además pues no lo era yo, sino yo, en esa época, trabajaba en la Secretaría de Hacienda.
Adriana
Sí, donde hiciste un papel muy brillante y fue cuando también hiciste los trabajos sobre el tema agrario.
Ifigenia
Sí. Sí porque era una cosa que a mí me, siempre me impresionaba mucho, es el hecho de que hubiera tanta gente que yo consideraba que estaba rezagada en el problema agrario porque se me hacía que la tecnología con la que estaban trabajando no era lo suficientemente moderna para darles un ingreso que correspondíera a la época en la que estábamos viviendo, y que sí existía en otros sectores, como en el sector industrial, o en el sector servicios. Entonces yo consideraba que la agricultura merecía atención especial, en el sentido de modernizarla y sobre todo pues industrializar la agricultura, aunque suene un poco extraño, ¿no? Pero sí llevar maquinaria al campo, para aumentar su productividad.
Adriana
Maestra, por favor, me gustaría pedirte que amplies sobre cómo trabajaste el tema agrícola, especialmente en el sector agropecuario.
Ifigenia
Con una gente con la que yo me llevé muy bien, y con la cual hice amistad, y me gustaba su manera de pensar y de plantear las cosas fue el ingeniero Rovirosa.
Adriana
¡sí, el ingeniero Rovirosa Wade!
Ifigenia
Ingeniero Leandro Rovirosa Wade.
Bueno, a mí me parecía que era posible trabajar con el ing. Leandro Rovirosa porque él estaba preocupado sobre todo por nuestro sector agrícola que, como tal, se reconocía que estaba un poco atrasado técnicamente. Coincidíamos en que lo que se necesitaba era que se le incorporara nueva tecnología. Sabíamos, sin embargo, que los campesinos no disponían del dinero que existía la banca agrícola, que era en gran parte apoyada por el gobierno. Es decir, que no nada más existía el banco ejidal, sino también había un banco de crédito agrícola. Y había también, digamos, los propios sistemas de mercadeo pues muchos de los productos que se llevaban al mercado eran también, de alguna manera, productos agrícolas. Entonces todo eso indicaba que el sector necesitaba que le allegaran recursos.
Adriana
Entonces el sector agrícola necesitaba desarrollarse, y tú te diste cuenta de esa problemática.
Ifigenia
Pues me di cuenta de que ahí había un problema, y pues también porque ¡había tanta gente que de ahí vivía! Y era uno de los sectores que necesitaba modernizarse. Ahora, la gente que estaba en ese sector, sobre todo la gente del gobierno, es decir, la que estaba en las bancas, banca de Crédito Agrícola, banca de Crédito Ejidal, pues eran estaban muy conscientes del problema y que estaban de acuerdo. Entonces ellos hacían todo lo que podían dadas las asignaciones presupuestales que lograban, que no siempre eran las suficientes. Entre esas personas, una de lo más honestas, era el ingeniero Leandro Rovirosa.
Adriana
¿Pero él estaba en Tabasco?
Ifigenia
Él era tabasqueño, pero no, no estaba en Tabasco. Vivía aquí en México, pero era de Tabasco. Y, efectivamente, en el trabajo que tenía, pues tenía que ir a Tabasco. Además, en las tareas del presidente y del gobierno, tenía un lugar muy importante el sector agropecuario. No sólo porque eran un problema y ahí había mucha población mexicana, sino también eran una fuerte muy importante para los votos.
Adriana
Y, digamos, ¿en qué consistió tu colaboración con Leandro?
Ifigenia
Fundamentalmente consistía en ir a Tabasco y ver las tierras y, pues más que nada, ver cómo estaba ahí el orden de los factores de producción y cuál era la importancia que tenían estos para el crédito agrícola. O sea, desde el punto de vista financiero.
Adriana
tu misión entonces fue allegarles recursos.
Ifigenia
El de proporcionar recursos, sí. Era ver que entregaran recursos los sistemas de planeación agrícola y de utilización de recursos financieros, que era lo que proporcionaba el gobierno a través de la Banca, que los entregaran de manera que fueran eficaces. Esto permitiría que pudieran, dentro del total de recursos que se necesitaban, ser productivos y llevar adelante su desarrollo, atender una de las grandes necesidades del país desde las materias primas que proporcionaba el campo, ¿no? no sólo eran alimentos, sino también eran otros materiales.
Nosotros dábamos asesorías porque este era nuestro trabajo como unidades de estudio del gobierno, realmente pues podríamos decir que nosotros estábamos ocupados, precisamente en esto. Esa era nuestra tarea. Junto también con la oficina de estudios económicos del Banco de México. Allí teníamos nosotros algunas veces diferencias y pleitos, porque ellos, nos parecía que eran más conservadores.
Adriana
El ingeniero Leandro fue alguien que apoyó a su vez al actual presidente, también licenciado, Andrés Manuel López Obrador.
Ifigenia
Por ser de Tabasco.
Ifigenia
Eran colaboradores en una misma época, por así decirlo, aunque entonces el presidente López Obrador era un muchachito.
Adriana
Y entonces con Echeverria, digamos, todo este pensamiento tuyo como economista alcanzó un buen momento para desarrollarse.
Ifigenia
Pues en el sentido de que el gobierno, tanto de Luis Echeverría como de su sucesor, porque hay que hablar que el sucesor, también tenía las mismas ideas. Si bien, yo creo que el sucesor ya tomó un país más adecuado para recibir los créditos, porque ¿cuál era el ayuda que realmente el gobierno podía dar al sector agropecuario, o al sector agrícola industrial, agroindustrial? Pues era fundamentalmente el de proporcionarle técnica y recursos, recursos financieros. Pero esos recursos financieros en sí no representaban nada, se necesitaba que estuvieran apoyados en un cuerpo técnico, un cuerpo de ingenieros, y también de gentes que conocieran el mercado para saber que los productos se iban a vender.
Adriana
Efectivamente. ¿Entonces tú crees que hubo continuidad entre el sexenio de Echeverría y López Portillo?
Ifigenia
Sí, en el sector agropecuario. Y sobre todo teniendo un sector agropecuario moderno e industrializado.
Adriana
Regresando al tema, me he puesto a pensar mucho en tu pensamiento económico orientado a ver cómo se debía incorporar a la mujer, cómo se debía incorporar al campo, cómo se debe de financiar una economía estructurada. Tu pensamiento busca prestarle atención al funcionamiento de los factores de la producción, de buscar la distribución del ingreso, de resolver cuestiones, que, de verdad, hasta la fecha, no se han resuelto, ¿sabes? Esto me tiene a mí muy fascinada porque te adelantaste siempre a tu época. Para mí es muy significativo verte reconocedora de posibilidades frente al “no, eso no se puede”, “no, ¿cómo crees?”, “no, qué barbaridad” y todo por una cuestión ideológica. Saber que tú tenías muy claro cómo se tenía que hacer, y qué es un gran mérito tuyo. Por eso te pido que me cuentes cómo lograste hacer esto.
Hablemos ahora de tu participación en el sexenio de López Portillo. Que me cuentes qué pasó después de que acabó el sexenio de Echeverría, qué lograste hacer con López Portillo. Por favor, maestra ¿cuále serían temas que tú recuerdes con López Portillo?
Ifigenia
López Portillo fue una continuación de Echeverría, pero una continuación con diferente énfasis porque Luis Echeverría era, ¿cómo te diré? Pues era más populachero, aunque parezca mentira, ¿no? Esto se debe a que López Portillo, llega más desgastado que Echeverría en cuanto a la cuestión del sector público, entonces López Portillo fue más contenido. Pero, realmente los dos, representaban lo mismo: una intervención del gobierno en asuntos de la economía, y una intervención técnica. Por cierto, claro que esta intervención técnica tenía que hacerse a través de hombres. ¡Ah, y yo me daba cuenta! A veces las soluciones se daban muy bien y “dos más dos son cuatro”, pero cuando en medio de esto ya saludabas a los señores, pues empezaban a reírse y demás, y ahí las cosas ya no marchaban tan derechitas.
Ifigenia
Sí. El carácter del mexicano, no acostumbrados…
Adriana
A que una mujer les dijera cómo se tenía que hacer.
Ifigenia
No, y más. No sólo eras una mujer, era todo el ambiente.
Adriana
¿Todo el ambiente?
Ifigenia
Todo el ambiente.
Adriana
Es cierto, hay cientos de fotos tuyas con muchísimos hombres y tú ahí.
Adriana
¿Y tú cómo sobrevivías ahí, ¿eh?
Ifigenia
¿Yo? Muy a gusto porque todos eran muy gentiles. Esa fue también una cosa, digamos, que para mí no tuvo ningún obstáculo. Pon tú, que no me hicieran caso, pero todos eran muy educados.
Bueno yo me sentía muy bien porque en esa vocación yo tenía una gran amiga. Y es con esa amiga que tenía mucha habilidad política y todo, ella me protegía mucho, y yo le hacía caso. Y era Margarita García Flores.
Ifigenia
No sé si la has llegado a escuchar.
Ifigenia
Cuando entré al PRI como diputada, estuve cerca de ella.
Fue la Margarita la que me presentó con mucha gente cuando ya teníamos esta casa, la de Coyoacán Margarita me decía “¡ay, oye, en esta casa tan bonita, vamos a invitar a comer al presidente del PRI y al presidente del Seguro Social!” “¡ay, Margarita! “Yo le decía, “sí” dice, “¡está muy bonita y ya estamos invitadas” y venían, así aquí vinieron los que entonces estaban como presidente del PRI y como secretario de salubridad a mi casa, por culpa de la Margarita. La Margarita era mi gran cuata.
Adriana
Tu gran cuata, tu gran impulsora.
Hablando de cuando sales de ser diputada en 1979, recuerdo que una vez en una entrevista que hicimos, me contaste que llegó un momento durante la presidencia de López Portillo, que tú ya no hallabas a quién decirle dentro del gabinete lo importante que era la distribución del ingreso. Especialmente, que se hicieran políticas de distribución del ingreso como ya lo habías escrito en tu libro y otras publicaciones, que se prestara atención a incorporarse al nuevo orden internacional, entonces que tú ya mejor optaste por irte por la vía diplomática.
Ifigenia
Bueno, es decir, ¿que yo ya me había cansado de hacerlo aquí adentro, y que prefería estar allá afuera?
Adriana
No que te habías cansado de estar dentro, sino que era mucha la resistencia, que era constantemente necesario estar empujando proyectos…
Ifigenia
Bueno, sí era mucha resistencia porque los que estaban adentro ya tenían su lugar, entonces obviamente ya no lo querían dejar. Quien estaba en el campo de, por ejemplo, de política agrícola, y no tenía los conocimientos necesarios, hacía todo lo posible por quedarse ahí, aunque no supiera muy bien las cosas, ¿no? Habían conseguido ese puesto y ahí se quedaban. En cambio, pues sí, más bien, yo me refería a que, si tú pasas las cosas al sector de mercado, en donde las cosas son peras y manzanas, en las que o te mantienen o te lanzan fuera al sector de presupuestos, en donde el dinero te lo dan presupuestado o no, pues entonces yo aludía a que si salen mal las cosas pues perdíamos todo. Entonces sí hay había diferencia de criterio.
Adriana
¿Qué condiciones son las que te llevan a irte de embajadora?
Ifigenia
¿A ser embajadora? Pues yo creo fundamentalmente que en mí había simpatía con el gobierno de que necesitaba gente fuera, y gente calificada.
Adriana
Esa parte relativa a tus estudios es muy sobresaliente de ti. Y entonces cuando te nombran embajadora quedas asociada al licenciado Porfirio Muñoz Ledo, ¿verdad?
Ifigenia
Sí, nos fuimos a impulsar como país el nuevo orden internacional.
Adriana
Exacto. ¿Entonces qué logras hacer?
Porque en el sexenio de López Portillo es cuando se empieza a recibir mucho crédito internacional, ¿verdad? México se hace acreedor a más financiamiento.
Ifigenia
Pues sí, pero el financiamiento era para el sector petrolero. Aunque desde luego pues sí se suavizó el, digamos, el carácter de México como país de crédito. Así que la deuda externa del país aumentó bastante.
Aumentó bastante, pero siempre tuvimos para pagar la deuda, pero fue porque buscamos recursos para pagarla, aunque las tasas de interés del mercado pues no eran bajas.
Adriana
No. Subieron mucho hasta que México ya no pudo, bueno, se vio con dificultades en 81, 82 para pagar. Ahí empieza a tener más dificultades México, ¿no?
Adriana
Y empieza ya un nuevo periodo donde De la Madrid empieza a recortar financiamientos.
Ifigenia
Sí porque él era de otro carácter y tenía otra, pues sí, no solo otro carácter sino otras creencias, otras ¿cómo te diría yo? Pues sí, una distinta perspectiva de la economía.
Adriana
¿Pero crees que México hubiera podido seguirse endeudando?
Ifigenia
No, pero no se trataba de endeudarse, se trataba de encontrar y de saber explotar los recursos que obviamente tenía México, como todos los recursos materiales y humanos, saberlos utilizar de tal manera que fueran productivos. Eso era lo que tenía que hacer México. Y eso con la población supuestamente ya educada que debía de haber seguido porque ya los ciclos el sector agropecuario comenzaban a rendir frutos mientras todo estaba madurando.
Adriana
O sea, ¿crees que fue excesivo el cambio de rumbo que tomó De la Madrid, ¿También que dejo de lado el desarrollo agrícola?
Ifigenia
Pues yo creo que, ideológicamente, él consideró que había mucho desperdicio de fondo del sector público, que el sector público debía financiar otras cosas, como quizás, pues no sé, la educación y servicios sociales, y no las actividades productivas.
Mi pensamiento económico, era que se hiciera lo suficiente a nivel productivo para crecer como país. Lo tenía claro sobre todo porque nos dimos cuenta de que Europa, entra en una época de renovación productiva después de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, y en viajes por Europa, que algunos hice, años antes, acompañando a mi esposo, que era el doctor Alfredo Navarrete, y que hacía viajes porque él iba como funcionario de Nacional Financiera comprendí esto. Entonces yo sí veía cómo se usaba la planeación económico-financiera para acelerar y conducir la economía de manera de satisfacer las necesidades de una nación. En este caso no sólo de una nación, sino de un continente, como era Europa. La manera como Europa y la Unión Soviética se incorporan, y el propio Estados Unidos a la economía moderna es muy impresionante. Y lo mismo se puede decir también, no tanto, pero de América del Sur, sobre todo de algunos países, ¿no?
Adriana
Sí, de todo eso tenemos que hablar la siguiente vez porque ya no te quiero cansar más.
Ifigenia
No, si no estoy cansada.
Adriana
No, no. Yo no. Yo menos que tú, jajaja, es broma, claro que no menos que tú, yo más que tú porque tú eres incansable, casi digamos, inmortal por eso me canso y tú no, jajajaja.
Ifigenia
No, no, no. Ninguno es inmortal aquí.
Adriana
Con todo lo que dices me pones a pensar.
Ifigenia
Pues sí, debemos hacerlo porque todos somos bien mortales.
Adriana
Bueno, entonces, si me lo permites, hablemos de cómo se va gestando un cambio, cómo das con colegas tuyos unos primeros pasos dentro del partido, como se va gestando un cambio que lleva a la fundación del PRD en 1989. O sea, que me compartas que pasaba justo al final del sexenio de Miguel de la Madrid, en los primeros años de la llegada de Carlos Salinas de Gortari.
Ifigenia
No, bueno, yo con Carlos Salinas de Gortari yo en temas de gobierno, no intervine.
Adriana
Sí allí, considero, ya estabas en otra corriente, formando la corriente democrática del PRI y eso consume mucho del esfuerzo. Eventualmente se forma el PRD en 89, pero para que se fundara el PRD, antes hubo una salida del PRI, y antes hubo una corriente democrática. Entonces yo creo que desde finales del sexenio de Miguel de la Madrid tú andabas manifestando la materialización de una posición de izquierda dentro del PRI.
Ifigenia
Sí.
Sí. Sin embargo, la cuestión es que yo no recuerdo que haya habido pleitos en el PRI por nuestra salida, sino que, al revés, les dio mucho gusto. Lo consideraron que era una, bueno, digo, no lo dijeron porque no hubieran quedado bien si lo decían, pero en el fondo yo sentí que ellos se alegraron de que una corriente de izquierda política en el país ya no estuviera dentro del PRI, porque dentro del PRI no lo soportaban. Pero sí pensaban que era necesaria, y que ¡qué bueno que nosotros la formáramos! O sea, que había un grupo de gente en la dirección del PRI que no vieron nuestra salida con enojo ni nada, sino al contrario, la vieron como que era una cosa necesaria, que ¡qué bueno que la hacíamos, y que qué bueno que íbamos tan lejos, que qué bueno que no íbamos a estar de ahí con ellos, a otra parte!
Adriana
Y tú ¿qué pensabas, ¿eh?
Ifigenia
Yo pensaba que ellos tenían razón. Que efectivamente así era. Que creo que se necesitaba una corriente diferente. A mí, los del PRI me caían muy bien. Que, qué bueno que no estábamos ya adentro del PRI porque me caían muy bien en ciertas cosas y en ciertas otras no.
Adriana
Es que es muy interesante cómo tú te vas saliendo del poder ejecutivo, o sea, tratas, tratas, estás ahí, pero llega un momento en que la propia circunstancia te va derivando hacia el poder legislativo, primero como diputada en 75, luego de diplomática y de allí a formar una corriente. Como que el propio sistema, no estaba preparado para estas ideas de planeación central, de distribución del ingreso, de transformación agrícola. O tal vez se verbalizaba como “qué buena idea, pero ya, ya, ya” como que lo fueron sacando, entonces tú tuviste que lanzarte a otro escenario, creo yo, para avanzar en esta propuesta.
Ifigenia
Sí, yo creo que sí hay algo de eso. Porque, y no es raro cómo nos conocieron al final. Al final de todo, nosotros éramos “los del PRI de izquierda”. ¿Quiénes salieron? “Los del PRI de izquierda”, Porfirio Muñoz Ledo, como Cuauhtémoc y yo.
Ifigenia
Cuando nos veían decían al saludarnos “¡ah, son los del PRI de izquierda!”.
Adriana
Cuéntame más de tu participación en la fundación del PRD
Ifigenia
El PRD nació aquí en mi casa, sí, porque luego veníamos aquí. Porque ¿en dónde nos podíamos reunir? No, pues en un lugar en donde no nos fueran a cachar, en donde no puedan ir ellos. ¿En dónde? ese fue Porfirio el que decía, “en tu casa”, yo le decía ¿y por qué en la tuya, ¿no?” pero él me contestaba “No” dice “porque aquí sí se pueden meter, aquí sí pueden venir, y en cambio en mi casa no se atreven”. Entonces bueno, y ya, aquí nació el PRD, efectivamente.
Adriana
Fue algo fantástico. Porque en ese momento es el surgimiento de la historia, ahorita ya está extinguido. Ya no existe el PRD. Está a punto de perder el registro.
Adriana
Yo lo siento mucho ¿eh?
Ifigenia
Ay sí, bueno, pero se lo merecen ¿eh?
Se portaron muy mal.
Adriana
También. Pues eso me tienes que explicar más adelante, porque yo quiero entender mejor, pero me quiero preparar más.
Ifigenia
Bueno, un partido como el PRD que deja de ser de izquierda. Deja de ser de izquierda.
Adriana
Nos tenemos que reunir de nuevo, te pido que me expliques mejor para que yo lo entienda.
Ifigenia
Fueron responsables los Chuchos.
Adriana
¿Por qué? ¿Porque firmaron el pacto por México, con el PAN y el PRI?
Ifigenia
Yo creo que los propios líderes de hasta mero arriba se fueron suavizando. Y a nivel de líder no te puedes suavizar. A ese nivel, no. Digo, esa es mi opinión. Tienes que mantenerte duro. Que se suavicen los de abajo, si no pues ¿qué ejemplo vas a dar?
Adriana
¿Y crees que por eso Andrés Manuel López Obrador se ha mantenido tan firme?
Ifigenia
¡Ah claro! Por eso, ahí tienes el ejemplo.
Adriana
Porque también esa es otra cosa que necesito entender respecto a tu salida del PRD en 2018, y entender por qué te unes a MORENA. Fuiste cuadro fundador del PRD, pero posteriormente te vuelves cuadro fundador de MORENA. ¿Cómo? Yo digo ¿cómo? O sea, no que no lo entienda, pero quiero oírlo contado por ti, no yo ahí haciendo mis interpretaciones.
Ifigenia
No, bueno, lo que pasa es que el PRD se había suavizado mucho, ese fue el argumento. Se me hacía como que ya, si los líderes ya no, los líderes en los que nosotros creíamos ya sabían…
Adriana
Por favor, ¿me puedes dar ejemplo de en qué se habían suavizado? ¿Cómo?
Ifigenia
Pues se habían suavizado en meterse con alianzas de gentes que habían admitido ciertos enjuagues o asociaciones, con gentes que no se les consideraban, que no eran de izquierda. Porque no fui yo la única que se salió.
Entonces yo me salí con mis cuates.
Adriana
Exacto ¿Y quiénes eran tus cuates en ese momento?
Ifigenia
Porfirio, el Cuauhtémoc.
Adriana
¡Ay, híjole! Ahí tengo yo que estudiar porque ya no me acuerdo si Cuauhtémoc también es fundador de MORENA. Ya no me acuerdo.
Adriana
No. Creo que de MORENA nada más se salen tú y Porfirio Muñoz Ledo.
Ifigenia
Nomás nos salimos, pero ahorita no me acuerdo tampoco de los nombres. Pero sí. Había una amiga mía muy buena, muy aguda. Su esposo es uno de los principales. Es uno de los Chuchos.
Adriana
¿Malú Mícher? Que ahora está de senadora Malú.
Ifigenia
Malú Mícher está casada ¿verdad?
Adriana
Sí, tiene un marido que está y es de Guanajuato. Lo que sí tienes tú, que es único, es ser una profesionista, economista de posgrado que esté construyendo ideas. Eso es lo que te hace a ti única: por un lado, que tienes una mente muy analítica, muy formada, muy entendedora del fenómeno económico, y por otro lado, que te metes a la opción de liderazgo político y a la cuestión de las alianzas, pero desde una visión de izquierda. Debo añadir también que lograste la formación de una familia, y de una vida académica. Eso, a Ifigenia le dio tiempo de todo.
Adriana
Vamos hablando de todo eso, por ahora me voy a estudiar no ponerte en el lugar que tú lo vuelvas a recordar, porque ya son muchos años.
Adriana
Ya son muchos años. Entonces mejor yo me pongo a estudiar todo lo del PRD y MORENA.
Lo que sí quisiera es aprovechar esta sesión para abordar la dimensión humana de todo esto para destacar que te percibo muy cariñosa, muy abierta, muy alimentada del amor de tu padre y de tu madre que te sostuvieron en la vida. Tal vez a otra gente le le hubiera dado miedo, hubiera dicho “no, yo no me voy del PRI, ¡quién sabe qué me va a pasar!” y tú lo viviste como un juego, o tal vez dicho más precisamente, viste todo con enorme claridad, eso parece.
Ifigenia
Bueno, lo que pasa es que, fíjate que yo no soy miedosa, y nunca tuve miedo, eso sí, porque ¿miedo a qué? ¿Qué me podían hacer?
Adriana
Bueno, miedo a algo nuevo, miedo a perder la seguridad.
Ifigenia
Sí, o a que me corrieran. No, pues nunca tuve miedo.
Adriana
Como que te afianzaste en tus convicciones respecto a lo que tenías que hacer.
Ifigenia
Pues no, realmente. Porque también yo siempre estuve muy atenida a mi marido y a mis papás, y bueno, total, decían si me corren, “allí están mis papás”, y si me corren, “allí está mi marido”. Entonces…
Adriana
Tenías más libertad.
Ifigenia
Pues sí. Nunca pensé en “me voy a morir de hambre”.
O “voy a tener que pagar mi cuarto”. Nunca. Jamás tuve mi cuarto. Nunca tuve mi cuarto. \Ríe\
Adriana
Es interesante como metáfora de Virginia Woolf, el cuarto propio.
Ifigenia
Sí, no. Nunca tuve.
Adriana
Nunca tuviste tu cuarto propio, pero es que tú tampoco querías tu cuarto propio. Tú también te veías muy de mamá. Tú también siempre quisiste tener mucho una familia, el marido. Como que eso también para ti significaba, digo hasta en el libro de La mujer y sus derechos, así es como empieza el libro: lo más importante que hace la mujer en la vida es procrear. Yo no sé si pienses todavía eso, pero así empieza el libro. Y yo estoy fascinada con los claro obscuros de tu forma de pensar.
Ifigenia
Pues poder reproducirte, porque imagínate si no qué pasaría con la raza humana.
Adriana
No, claro, pero es también una vocación. Que yo creo que tú la viviste como con amor. O sea, era para ti fue un reto conciliar tu vida personal y tu vida familiar, pero siempre que te he visto con tus hijos dices “¡Mis hijos, que Alfredito, que Crucita, que Andreita, que dónde están, que vengan”, ¿no?
Adriana
Digo, que podría ser de otra manera, pero tú lo has querido también.
Adriana
Incluso estando en ahí en el PRD, tú floreces porque ya eres senadora, ya estás creando un nuevo orden, ya no solo eres diputada, subsecretaria.
Adriana
O esposa profesionista y con hijos ya más o menos grandes.
Ifigenia
Fíjate que, para mí, la cuestión de esposa siempre fue muy importante y reflejo de mi mamá. Porque cada vez mi pobre mamá necesitaba más del sueldo de mi papá porque aun cuando mi mamá cosía muy bonito, pero, de todas maneras, no tenía clientes ni mucho menos. Entonces…
Adriana
¿Tenía su taller tu mamá o no? ¿O se dedicaba a su casa?
Ifigenia
Dedicada a su casa
Adriana
Sólo lo hacía porque quería cuando podía. Más bien, mi mamá me cosía a mí. A mí me traía muy bien vestida.
Siempre fuiste diputada, senadora, funcionaria muy bien vestida. Unos trajes muy bonitos, así muy guapa.
Ifigenia
Me los hacía mi mamá. Mi mamá me hacía mi ropa.
Adriana
Y ya de senadora, cuando fuiste la primera senadora de oposición, ya no eras de Navarrete. entonces ¿cómo te va?, cuando estabas en el PRD, ¿Amalia García también fue tu amiga? porque ella era la diputada y tú la senadora, las primeras diputada y senadora de oposición, respectivamente.
Ifigenia
Hasta la fecha la extraño. ¿Qué es de Amalia? ¿Tú la ves?
Adriana
Bien, bien. Vamos a hacer un encuentro, vamos a traerla aquí. Que venga a tu casa o donde tú digas y vamos a comer con ella, y platicamos. Y ahí la entrevistó. Ese va a ser nuestro siguiente encuentro.
Ifigenia
A mí Amalia me cae muy bien.
Fin de la transcripción.